Leche

La leche y los trastornos digestivos

La leche, un alimento completo que no siempre resulta beneficioso para la salud. Son pocas las personas capaces de digerir correctamente la caseína o lactosa de la leche. Hay una gran diferencia entre lo que se ingiere y lo que realmente se asimila. Su mala digestión produce frecuentes trastornos digestivos y metabólicos como: inflamación, irritación y dolores intestinales; flatulencias diarreas o incluso estreñimiento. Estos son los cuadros patológicos característicos que sufren las personas con deficiencia en lactasa, (lactasa es la enzima responsable en convertir la lactosa en azúcares simples y digeribles). Al no ocurrir dicha transformación la leche fermenta en los intestinos produciendo los trastornos digestivos mencionados anteriormente.

Considerado alimento básico e imprescindible en la dieta cotidiana ha sido objeto de numerosos estudios en las últimas décadas.

Intolerancia a la Lactosa

La investigación del doctor william Ellis tras realizar 25.000 análisis de sangre, comprobó que los niveles más bajos de calcio se hallaban en las personas que consumían de 3 a 5 vasos de leche al día.

Otro estudio realizado en Taiwan, revela que la leche tiene un efecto desmineralizante, contribuyendo al incremento de caries y osteoporosis.

En la universidad de Taipeh y Los Ángeles, Los doctores Hsiu y Funk confirma el estudio de Taiwan demostrando que la osteoporosis se incrementa en personas que habitualmente no consumían leche y la incorporaron en su dieta cotidiana. Creen que la perdida de calcio se debe a la acidez producida por el exceso de proteínas lácteas.

Las personas que de decidan suprimir la leche de su alimentación, deberán sustituir el aporte de calcio consumiendo otros alimentos como: Col verde, espárragos, habas, acelgas, zanahorias, coliflor, apio, cebolla, almendras…(legumbres y frutos secos en general).

El Yogur natural y el Kéfir son dos alternativas a la leche.

En su elaboración, la leche pasa por un proceso de transformación en el cual la lactosa es digerida y transformada en ácido lácteo por la acción de las  bacterias: bacilos vulgares, lactobacilos, etcétera. Como resultado evita y reduce las desagradables fermentaciones intestinales en personas carentes de lactasa. De este modo podemos afirmar que resultan ser más beneficiosos que la leche.

La elaboración del yogur y del kéfir es muy sencilla, podemos hacerlos nosotros mismos en nuestra casa. Utilizaremos para ello leche de procedencia ecológica,  con ausencia de residuos de antibióticos, hormonas o productos tóxicos.

Receta de Yogur natural, estilo griego casero

 

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